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20 de marzo de 2015

Exodus; ¿buena ambientación o pura ciencia ficción?


Recientemente he tenido el dudoso privilegio de ver la nueva película de Ridley Scott "Exodus:dioses y reyes". Ha decir verdad tenía puesto el listón muy alto, después de los magníficos trabajos de "Gladiator" y "El reino de los cielos", ambas obras donde se consiguió una estupenda combinación entre en rigor histórico y la buena ambientación de época, con las necesidades de guión y demás asuntos comerciales.

Y amplia fue mi decepción después de ver el resultado. No en vano se dice que a la tercera va la vencida, pero en este caso no en el buen sentido. Desde el punto de vista de los efectos especiales todo está muy bien: ríos de sangre, mares abiertos, tornados y demás azotes..., lo que a mi parecer constituye el mayor reclamo para aguantar las dos horas de rigor, ya que el argumento no es nada del otro mundo y todos conocemos ya cual va a ser el final.

En general el vestuario está muy bien, los adornos y el detalle polícromo en las pinturas murales e incluso hasta cierto punto es aceptable la batalla de Qadesh. Sin embargo el atropello viene cuando nos fijamos en la recreación que se hace de la época y del contexto. Normalmente suele haber varios asesores históricos, no ya para que todo sea perfecto, sino para evitar hacer el ridículo, como parece que ha ocurrido en este caso. Las faltas cometidas son graves y numerosas, y tan flagrantes que hasta encontré un artículo en diario El País donde se enumeran las 10 "plagas" de la película, así que no las voy a detallar de nuevo.

http://cultura.elpais.com/cultura/2014/12/27/actualidad/1419694098_389413.html

Creo que esta hubiera sido una buena oportunidad para ofrecer una versión de esta historia algo más original y más "limpia" de los tradicionales mitos y estereotipos que tanto se alejan de la realidad.
Una vez más los intereses comerciales han prevalecido y nada vende mejor que un lenguaje simple y maniqueo, el bien contra el mal, el blanco contra el negro, sin matices, algo muy parecido a lo que pudimos ver en la película "300". Es sin duda un film concebido por y para el público americano y su predilección por la épica heroica.

Como colofón nos quedaría vislumbrar lo que sucedió después, pues siempre según la película, para ser un pueblo tan explotado y desvalido, no les costó demasiado tiempo equipar un ejército y lanzar una campaña de conquista a sangre y fuego en Canaán, lo que nos hace sospechar que las cosas no son lo que parecen, especialmente teniendo en cuenta que los egipcios no practicaban un esclavismo duro al modo romano y mucho menos los empleaban en la construcción de monumentos.

Al margen de todo, uno puede entretenerse un rato, pero con cuidado de dejar cada cosa en sus sitio y de no confundir mitos y leyendas con la realidad.
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7 de agosto de 2014

El espíritu de Tiberio Graco

Lamentablemente tener principios no está de moda y mucho menos tener el valor de luchar por demás. En la lamentable situación moral y económica que vivimos (sobre todo en España), no puedo dejar de ver similitudes con el pasado, y si este nos puede mostrar las causas y los porqués  de los problemas, también un buen ojo puede intuir las soluciones. Tiberio Sempronio Graco es un hombre olvidado, o mejor dicho, un hombre que nunca fue recordado, y quizá, si lo honrásemos como es debido y dejásemos que su persona nos inspirara, puede que nos fuese bastante mejor.

Por nacimiento Tiberio era un aristócrata, de la más alta cuna además, valiente, capaz y muy idealista, no necesitó ponerse gafas para ver bien la miseria en que los latifundistas habían sumido al antiguo campesinado romano, y no pudo dejar de sentir asco viendo la frialdad con que el senado despreciaba al pueblo que se suponía debía proteger. A priori uno puede preguntarse, qué llevó a un joven aristócrata, rico, guapo y con un futuro que se lo deparaba todo a sacrificarse por proteger a los más débiles. Bueno, desde su época, los cronistas y los cínicos no han podido dejar de ver su ambición y su interés en hacerse con poder, pero toda esa gente subestima el espíritu humano, por que a veces, muy de vez en cuando, si que hay gente a quien le gusta dar y que tiene sentido de la justicia, pero sin ser inocentes, el que no lo comparte tampoco lo entiende. Esta fue la maldición de Tiberio, más que no haberse hecho entender, no haber querido serlo, y pasa exactamente lo mismo hoy con quien levanta un poco la voz.

Después de haberse labrado una buena reputación militar asaltando Cartago, y apenas rozando la treintena, Tiberio entendió perfectamente el problema de base que estaba afectando a la sociedad y a la economía de la República romana. Entendió que el problema de la tierra, es el problema de la concentración de la riqueza en manos de unos pocos. Hasta el siglo II a.C., en Italia abundaban los pequeños cultivos, pequeñas fincas monofamiliares que aunque no hacían ricos a sus dueños, les permitían subsistir y hacer que por lo menos todo el mundo tuviera algo. Este panorama cambió de golpe tras la Segunda Guerra Púnica. Los vacíos de la guerra y la proliferación de los esclavos, provocó que la clase alta, terrateniente y adinerara, comenzara a expropiar o a comprar a precios ridículos todas las pequeñas parcelas, abandonando a sus suerte a sus antiguos propietarios. Literalmente fue una rapiña, frente a la cual nada podían hacer los desposeídos salvo ir a la ciudad a buscar empleo, infructuosamente claro, pues los potentes (como se llamaba a los grandes latifundistas), no solo no se conformaban con hacerse con las tierras sino que además las explotaban a golpe de esclavo, precarizando y destruyendo todo el empleo. ¿Le suena esto a alguien de algo?, como decía Marco Aurelio, "hagan lo que hagan los hombres siempre serán los mismos". El resultado fue que unos mil grandes propietarios controlaban casi toda la riqueza y la masa, los campesinos y los ciudadanos estaban desamparados y arruinados, sin ninguna esperanza.

Naturalmente el Estado vería pronto mermada sus capacidades, ya que en la República solo podían servir en el ejército quienes tuviesen un determinado patrimonio y además quienes pudieran hacer frente al costo de su equipamiento (habrá que esperar a Mario para que esto cambie), condiciones que la mayoría de ciudadanos ya no reunían ni podían reunir. La mentalidad de la época era muy similar a la de ahora, de egoísmo puro. Para los adinerados solo importaban las fiestas, las ropas, los salones y la reputación personal, el que no se hacía rico era para ellos por que era tonto. Abusar de su posición y sus privilegios no era solo una opción sino un deber. El poder bien agarrado y la conciencia de formar parte de la élite era muy patente.


Graco y su hermano Cayo, pudieron ser uno más, disfrutar de la vida, del dinero y del poder, de todos los placeres posibles, y sin embargo hicieron suya la causa de los miserables. Tiberio reunió en torno a si a un grupo de senadores con conciencia de la situación y a quienes aun les quedaban escrúpulos y se propuso solucionar la situación de una forma tan simple como contundente; elaborar una ley que prohibiese que una sola persona pudiese acaparar demasiada riqueza limitando el tamaño de las parcelas de tierra, distribuyendo unas 150 hectáreas entre todos los ciudadanos sin patrimonio a la vez que mediante un pequeñísimo impuesto se garantizaba una clase media de contribuyentes solventes a las arcas públicas. Un simple caso de redistribución de la riqueza. Los economistas modernos comparan este tipo de situaciones con una pirámide. Cuando toda la riqueza está en la punta malo, por que deja de haber base, pero si la base es firme la punta se mantiene en su sitio. Si me permitís la liberalidad, yo, seguramente igual que Tiberio, pienso que la riqueza no es algo negativo, es más debe de haber ricos, pues todo el mundo tiene derecho a enriquecerse, no solo por justicia sino como un incentivo, sin embargo el problema está en el abuso, abuso que se da siempre que hay muchos muy ricos, por que significa que todos los recursos no vuelven a la base.

Lo que sucede en la actualidad (y que haría a Tiberio montar en cólera), es que las grandes empresas prefieren maximizar su beneficio desproporcionadamente y repartir dividendos aun a costa de despedir a miles de personas, de no crear empleo, de no pagar impuestos. Al final, aunque no tengamos tierras, acabamos en la misma situación que los campesinos romanos del siglo II a.C., abandonados por las autoridades, sin poder consumir, y con todo el capital estancado en las mismas manos, lo que acaba generando inestabilidad. La historia nos enseña a que el poder usado con responsabilidad es duradero, un mensaje que vemos que nunca cala.

El caso es que la reforma agraria de Tiberio se vio inmediatamente con la oposición de la clase senatorial y equestre que veían peligrar su estatus. Tras un año de agitación, y a pesar de que Tiberio ocupaba el cargo de Tribuno de la plebe, y que por lo tanto era inviolable, un grupo de Senadores lo mataron a golpes junto a otros varios cientos de partidarios y tiraron su cadáver al río. Su hermano Cayo trató de proseguir su labor pero sufrió el mismo destino, es más, su cabeza fue cortada y rellanada de plomo, ya que se decretó que "valía su peso en oro".

De este modo el problema económico y social se fue agravando, lo que acabó en casi 100 años de matanzas y guerras civiles, y Julio César vino a concluir la labor de Tiberio y le puso punto y final a un sistema político y social que agonizaba y que se había autodestruido por avaricia y crueldad. Creo que todos deberíamos hacer memoria, unos para aprender de nuestros errores, y otros para tener la audacia de luchar por lo que es justo, y mejor o peor, dejemos que el espíritu de Tiberio, que como Robespierre, ilumine también nuestro presente y nuestro futuro.

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21 de julio de 2014

La delgada linea roja

Hoy voy a hacer de crítico cinematográfico, un tipo de gente peligrosa, por que a veces sus demoledoras opiniones pueden condicionar nuestra forma de ver y entender, sin dejar de recordar que Picasso no hacía distinción entre tontos y críticos de arte (aunque otras veces tienen más razón que un santo), así que allá vamos. En 1962 un veterano de la batalla de Guadalcanal, James Jones, escribía una novel titulada "La delgada linea roja"(The thing red line), basada en su experiencia y sus memorias de la guerra. Este libro, sirvió para que Terrence Malick adaptase la novela a una película homónima en 1998. Creo que la mejor definición que se le ha dado, proviene de un crítico de cine que la calificó como "una obra maestra del cine bélico y antibélico".

Para poder comprender mejor la obra debemos saber algo sobre su creador, ya que Malick es un auténtico genio. Filósofo de formación y artista de profesión, es maestro en darle a sus obras una profundidad asombrosa. Digamos que no hace cine para tontos. La delgada linea roja es una película sublime, pero hay que estar muy atentos por que cuesta entender todos sus matices. No hay ninguna frase pronunciada en balde ni ningún momento donde nuestra mente pueda dejar de aplicar todos sus sentidos. Las reflexiones que nos deja son de mucho calado y seguramente nos hará falta ver el film varias veces para poder comprender la plenitud y el difícil sentido de unidad y coherencia que tiene el argumento. A cambio, uno hallará una ventana abierta a la mente, el alma y el corazón humano, todo a la vez, una tarea titánica que no deja pasar a nadie desapercibido.

La historia en esencia nos muestra principalmente escenas de guerra (a menudo muy duras) en el marco de la batalla de Guadalcanal (1942), a través de varios personajes que cumplen el rol de coprotagonistas. Una de las cosas más destacables resulta el hecho de que el guión no sigue la clásica estructura simplista de tres partes: presentación, nudo y desenlace, pues no encontrará ninguna de ellas. La gracia consiste en que la historia nos lleva a un plano superior, más centrada en los sentimientos que en los hechos, que a menudo resultan algo difíciles de situar espacio-temporalmente. Otra característica importante es el rol que juegan los numerosos actores que participan. Como señalé antes, no se puede hablan con propiedad de un protagonista, ya que la carga dramática descansa sobre los hombros de muchos, cada uno con diferentes formas de ver la vida y de afrontar su presente y su futuro. Sin embargo si existe un personaje central, aglutinador, ese es el soldado Witt, interpretado asombrosamente por Jim Caviezel, que comprende a la perfección el sentido de la película y el papel que desempeña en ella, y le transmite a su personaje una fuerza sobrecogedora.

Nick Nolte tampoco se queda rezagado y saca lo mejor que tiene y el siempre grande Sean Penn, representando el lado oscuro del alma, junto con Caviezel su opuesto, hacen una de las parejas más afortunadas de toda la historia del cine. Junto a ellos actúa un elenco de actores famosos impresionante para una obra de este tipo, por citar algunos; Adrien Brody, John travolta, John Cusack, Woody Harrelson etc... incluso George Clooney hace un cameo al final. Sin duda la aportación de tanto talento junto acaba de funcionar de una forma sinergética. En vez de ver grandes actores en el papel de estrellas a los que nos tienen acostumbrados, actúan con mucha humildad, en roles donde nunca esperaríamos verles, incluso rozando papeles secundarios o meros cameos, pero que como gota de aguas, todas juntas acaban por formar un torrente, ¡y vaya que torrente!.

Si todas las alabanzas anteriores ya pueden despertar la curiosidad de algunos o el recelo de otros, aun iré un paso más allá, ya que a este equipo de lujo se sumó Hans Zimmer en la banda sonora. El resultado fue algo a lo que el bueno de Hans nos tiene muy acostumbrados; obra maestra. Se produce otro de esos raros momentos en los que la música va como anillo al dedo, esos momentos donde nos sería imposible imaginar otra banda sonora mejor o dejar de asociar el título a la melodía. Simplemente preciosa.

La verdad es que las reflexiones filosóficas son difíciles de extraer, incluso subjetivas, pero así es el ser humano. Muchos hombres en el cuerpo de uno solo. Tampoco es una película histórica propiamente dicha. Más bien diría que es ambientada. La recreación de equipos y materiales es muy buena, pero el que espere revivir la guerra del pacífico va desencaminado. La acción está siempre subordinada a la emoción y es algo que no debemos olvidar. Puede que incluso en ciertos momentos nos pueda abrumar, y nuestra atención se relaje, pero no me cabe duda alguna, de que después de verla, todos nos conoceremos un poco mejor a nosotros mismos. Lástima que de los siete Oscars a los que estuvo nominada no se llevase ninguno. Pero desgraciadamente hoy pesan más los buenos resultados a las buenas ideas, incluso en el cine.

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17 de junio de 2014

Fabricando espadas samurai

"Una de las más antiguas máximas del bushido dice que la espada es el alma del samurai. Símbolo de fortaleza, lealtad y coraje, el sable es el arma favorita del samurai. Pero el sable, en la tradición japonesa, es algo más que un instrumento terrible, algo más que un símbolo filosófico. Es un arma mágica. Arma que puede ser benéfica o maléfica, según la personalidad del forjador y del propietario.

El sable es la prolongación de los que lo manipulan, se impregna misteriosamente de las vibraciones que emanan. Los antiguos japoneses, inspirados por la antigua religión Shinto, concebían la fabricación del sable como un trabajo de alquimia en el que la armonía interior del forjador era más importante que sus capacidades técnicas. Antes de forjar una hoja, el maestro armero pasaba varios días meditando y después se purificaba practicando abluciones de agua fría. Una vez vestido con hábitos blancos ponía manos a la obra, en las mejores condiciones interiores para crear un arma de calidad.

Masamune y Murasama eran dos hábiles armeros que vivieron a comienzos del siglo XIV. Los dos fabricaban unos sables de gran calidad. Murasama, de carácter violento, era un personaje taciturno e inquieto. Tenía la siniestra reputación de fabricar hojas temibles que empujaban a sus propietarios a entablar combates sangrientos o que, a veces, herían a los que manipulaban. Sus armas sedientas de sangre rápidamente tomaron fama de maléficas. Por el contrario Masamune era un forjador de una gran serenidad que practicaba el ritual de la purificación para forjar sus hojas. Aun hoy día son consideradas como las mejores del país.

Un hombre que quería averiguar la diferencia de calidad que existía entre ambas formas de fabricación, introdujo un sable de Murasama en la corriente del agua. Cada hoja que llevaba la corriente y que tocaba la hoja del sable fue cortada en dos. A continuación introdujo un sable fabricado por Masamune. Las hojas evitaban el sable. Ninguna de ellas fue cortada y se deslizan intactas  bordeando el filo como si el sable no quisiera hacerles daño.

El hombre dio entonces su veredicto; La murasama es terrible, la Masamune es humana."

Con este magnifico texto nos cuenta el escritor Raúl de la Rosa una de fábulas más entrañables de la literatura japonesa, y a la vez nos transmite a la perfección la importancia de que gozaban los fabricantes de espadas en la cultura japonesa. Digo gozaban por que en la actualidad existen muy, muy pocos maestros que forjen espadas al modo tradicional, dado el complicadisimo proceso que hay que llevar a cabo y que puede durar unos seis meses como mínimo.

Lo primero es conseguir un mineral de hierro de alta pureza que se llama tamahagane y que solo se puede obtener filtrando arena del río manualmente. Después el maestro debe retirarse ha realizar los rezos y ejercicios espirituales oportunos para purificarse antes de comenzar el proceso. Ahora es cuando comienza la parte más dura, pues tras fundir el metal en un horno de barro y carbón hecho a mano y que alcanza más de 5000 grados, el maestro debe pasarse varios días seguidos trabajando el acero, sin dormir y sin comer, golpeando rítmicamente el hierro candente sin pausa. Tras lo anterior, puede tomarse un descanso y comenzar con el proceso de composición de la espada, proceso que puede tardar varias semanas, pues el acero debe alcanzar un grosor milimétrico y ser lo suficientemente flexible y resistente para que ni se rompa ni se doble. Una vez alcanzado el momento oportuno se sumergirá en el agua fría, lo que conferirá a la espada su característico filo curvo. Es muy importante que el maestro y todos aquellos que trabajen con él, pongan todas sus buenas intenciones y su espíritu en la forja, ya que la concentración debe ser máxima para culminar un proceso que los japoneses han tardado tres milenios en perfeccionar.

Por último se afila la hoja y se coloca una empuñadura, labor para la que a su vez existen diferentes maestros especializados distintos al forjador. Como curiosidad, hay que decir que existe también otro maestro que se llama el probador,que es , valga la redundancia, quien prueba la hoja. En la era Edo, los samurais solían probar sus espadas matando a algún vagabundo o a cualquier desaprensivo con quien se cruzasen.

Este arte fue perdiendo impulso tras la era Meiji y el fin del Bakufu Tokugawa, tanto que durante la segunda guerra mundial, la mayor parte de espadas que utilizaban los oficiales japoneses eran espadas industriales de una calidad bastante mala. Por eso el Gobierno japonés declaró que todas las espadas fabricadas antes de 1910 son patrimonio cultural del pueblo japonés y que no se puede comercializar con ellas o sacarlas del país. Todo reconocimiento es poco para la que cualquier experto del mundo define como la mejor y más hermosa arma de la historia.

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31 de mayo de 2014

Los siete contra Tebas

"Noble señor de Tebas, Eteocles, vengo del campamento con noticias fidedignas: yo mismo he contemplado lo que está sucediendo: siete jefes, valerosos caudillos de la hueste, han degollado un toro, y han jurado por Ares y Énio y por el sangriento miedo que una de dos: o aniquilaban nuestra ciudad, y luego por la fuerza, saqueaban la ciudad de los cadmeos, o morían, con su sangre empapando esta tierra"
Resumen: ¡Vencer o morir!. Con estas palabras, en la obra de Esquilo, le transmite un mensajero al rey Eteocles la terrible amenaza que se cierne sobre su ciudad.Hoy me gustaría compartir muy sucintamente, uno de los más evocadores (y hermosos) mitos de la cultura griega. Creo que si en algún momento os encontráis apagados o poco inspirados, nada como perderos entre la mitología y el teatro griegos para subir rápidamente el ánimo. Aunque las miserias humanas hayan sido y sean siempre las mismas, los griegos las sabían contar con mucha más elegancia.
Todo comenzó cuando los hermanos Polinices y Eteocles (hijos del famoso Edipo) pactaron reinar conjuntamente sobre la ciudad de Tebas en años alternos, un año uno y al siguiente el otro, pero naturalmente esta clase de apaños no funcionan jamás y a parte de alguna que otra maldición de por medio, Eteocles debía de tener el gen Vladimir Putin, por que de ceder el poder nada. Así que el furibundo Polinices corrió a Argos, donde se casó con una de las hijas del rey Adraste y le arrancó a este la promesa de ayudarlo a recuperar su trono. De esta forma Adraste reunió a sus capitanes más bravos; Tideo (padre del Diómedes de la Ilíada), Capaneo, Hipomedonte, Anfiarao y Partenopeo, que con el propio Polinices sumaban siete caudillos.
Tras una acalorada marcha, llegaron a las puertas de Tebas donde pronunciaron el juramento arriba tan bien descrito por Esquilo. Este juramento me parece de una belleza plástica abrumadora, rebosa de una solemnidad increíble y lo sella el destino, algo que ni los propios dioses pueden quebrantar. De este modo, cada uno de ellos se colocaron arrogantemente frente a cada una de las siete puertas de la ciudad, impidiendo que entren víveres y ocasionalmente tratando de asaltar los muros cuando lo ven preciso.
Por desgracia para todos ellos, las parcas ya han hilado su futuro y una profecía le revela a Eteocles (quien debía de estar haciendo testamento), que a cambio del sacrificio de un príncipe de su casa, los tebanos saldrían victoriosos. El príncipe efectivamente fue sacrificado y los dioses no perdieron tiempo en castigar a los argivos por su soberbia. Poco a poco, abatidos por el rayo o por los peligros del combate, cada uno de los siete capitanes fue cayendo. A Tideo incluso le sugirieron la idea de comerse un cerebro humano con el fin de sanar su herida, lo cual hizo con entusiasmo, aunque por mucho que dijesen los curanderos de la época, se probó la ineficacia del remedio. 
Cuando ya lo veía todo perdido, Polinices, afrontando su sino, desafió a su hermano Eteocles a singular combate, y al igual que en juego de tronos, los protagonistas siempre mueren, y ellos se quitaron la vida mutuamente. Algún tiempo después, los hijos de estos siete héroes, llamados los epígonos (como los hijos de los diadocos), juraron a su vez venganza y esta vez si que entraron en Tebas destruyéndola a conciencia y concluyendo el ciclo. Tragedia si, pero impregnada de solemnidad, de pasión y de la entrega absoluta a la causa que persiguen.
Como una curiosidad para los amantes del cine como un servidor, os cuento que el absolutamente genial Akira Kurosawa, un hombre muy culto, se inspiró de primera mano en esta historia para su película "los siete samurais" (que recomiendo encarecidamente), y recoge, adaptados a la cultura nipona, el espíritu de aquellos siete gloriosos héroes griegos.

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15 de mayo de 2014

Los árabes antiguos

La ignorancia es fruto de muchísimos males, casi siempre de los peores, por eso para comprender a la gente y su forma de vida resulta necesario conocerlos en profundidad y no solo rascar en la superficie, de donde solo se suelen extraer prejuicios. Así que voy a desvelar algunas notas sobre los pueblos árabes antiguos y de la cultura preislámica, que es la que más adelante condicionó muchos de los preceptos de su nueva fe y hacia donde podemos volvernos para comprender las más profundas motivaciones y creencias de todo un pueblo.

El sustantivo árabe proviene de la palabra arab que significa árido. Los pueblos árabes son los oriundos de la península arábiga, uno de los lugares más duros de la tierra, calcinado por el sol y cubierto de arena, donde el calor es sofocante y la lluvia inexistente, haciendo del agua el bien más preciado, incluso más valioso que la vida humana. Los árabes hablan al igual que los hebreos una lengua de origen semítico con un alfabeto y sintaxis propias, muy adecuado para la poesía y tan flexible como para representar con muchos nombres las distintas manifestaciones de la naturaleza.

Desde antiguo, todos los pobladores de Arabia eran nómadas, pues para hacerse sedentario es necesario poder tener a disposición tierra fértil y agua en abundancia, y se dedicaban principalmente al bandidaje y al comercio de algunos bienes de lujo como el oro, el incienso y la piedra, que abundaba en las pedregosas llanuras a las que la arena aun no había engullido. Generalmente, los mayores asentamientos se encontraban junto a los oasis o junto a fuentes de agua más o menos constantes y se distribuían principalmente por el norte, cerca de las rutas comerciales de la media luna fértil, y al sur bordeando la costa del mar rojo donde se crearon pequeñas ciudades semi permanentes como La Meca y Medina, que además prosperaban gracias al lucrativo comercio de ídolos religiosos. En efecto, la soledad del desierto y la proximidad de las estrellas, ha hecho del árabe un ser profundamente espiritual, que acostumbrado a la dureza del entorno y condenado a una vida de privaciones, ha confiado en que de una manera u otra, la muerte los liberaría de todas la penalidades.


Los árabes eran supersticiosos y politeístas. Creían en una miriada de dioses, genios de fuego y espíritus que encarnaban los diferentes fenómenos naturales, como han hecho todas las culturas antiguas desde que el hombre es hombre.Sobre todo veneraban al sol, la luna y las estrellas (por eso la media luna y las estrellas son símbolos frecuentes en banderas y estandartes), aunque sentían especial reverencia por todo lo que viniera del cielo, es por eso que los meteoritos debieron ser la panacea y su culto de lo más sofisticado. Muy probablemente este es el origen de la piedra negra que con tanto celo se reverencia actualmente.

Con todo, eran gentes anárquicas, que jamás desarrollaron ninguna estructura que pudiera parecerse a un Estado, más allá de la tribu, compuesta esta por unas pocas familias emparentadas entre sí. No es de extrañar que en estas difíciles circunstancias, la mortalidad fuese altísima, especialmente la infantil. Por eso se practicaba con asiduidad la poligamia, pues la proporción de mujeres era bastante más alta que la de los hombres, que frecuentemente encontraban un fin prematuro por las armas, y era usual que los que quedasen se hiciesen cargo de las viudas de las de los demás. A parte la necesidad de perpetuación hacía necesaria la procreación de un buen número de hijos, de los que pocos llegaban a la edad adulta. Así, limitados en número y castigados por el clima, al árabe solo le quedaba una visión ultraterrena de cómo debía ser un paraíso,exuberante y plagado de cosas mundanas, a las que su corazón se sentía inclinado a causa de las privaciones que el desierto impone a todo aquel que se adentre en el.

Sin embargo, en el norte, una zona bastante inaccesible y repleta de montañas, floreció una civilización urbana espectacular, la nabatea. Estos eran la tribu más septentrional y la que mejor se había beneficiado del comercio entre Egipto y Siria, por lo que aprovechando la abundancia de piedra, construyeron una de las más maravillosas ciudades que se hayan visto nunca, Petra. Como es natural, Petra atrajo la atención de los romanos, y el emperador Trajano la incorporó al imperio romano en una nueva provincia, arabia pétrea. Esto no solo sirvió como baluarte para los romanos, sino que brindó a los árabes la oportunidad de absorber a la cultura greco-romana, introduciendo en la península las ideas y creencias del imperio. Particularmente importantes fueron las comunidades cristianas y judías que comenzaron a formarse y cuyo monoteísmo al principio, no llamó mucho la atención, pues los árabes eran y aun son muy conservadores, se resistieron a la conversión de religiones extranjeras.

También el imperio Persa se interesó por ellos (con lo que guardaban más afinidad ideológica y cultural que con los romanos) y los empleaba a menudo como mercenarios para hostigar a los romanos, pues a parte de ser buenos comerciantes, los árabes eran famosos guerreros por la rapidez con que sus caballos y camellos podían atacar y retirarse. Los monarcas persas establecieron pequeños puestos militares en el estrecho de Ormuz y en el Yémen, para vigilar las rutas comerciales marítimas que llegaban desde la India. Como en el caso de los romanos, el contacto con los persas le sirvió a los árabes para aprender de una cultura más avanzada y de la que aprendieron mucho tanto de arquitectura como de agricultura, lo que posteriormente iba a sentar las bases de su civilización cuando al fin dieran el salto a la conquista organizada y al sedentarismo, pues ninguna cultura puede desarrollarse sin disponer de los recursos mínimos para su subsistencia, lo que en última instancia empuja a los nómadas a adquirir por la fuerza lo que otros tienen y ellos necesitan.

En general podemos decir que para los antiguos, Arabia no era más que un inmenso desierto exótico habitado por peligrosos salvajes. Ni griegos ni Romanos supieron nunca lo que había más allá de unas pocas plazas cercanas a la costa, aunque Alejandro Magno tuvo la tentación de realizar una expedición militar, de la que la muerte le apartó a tiempo. Los árabes por su parte jamás tuvieron consciencia de conformar un solo pueblo, y solamente compartían además de la miseria, dialectos los suficientemente parecidos para comunicarse entre si y algunas creencias vagamente comunes, lo que desde luego puede servirnos para comprender las dificultades a las que Mahoma y sus sucesores tuvieron que hacer frente para dar a todas estas tribus una identidad y un objetivo común.

Después de estas breves reflexiones, una mente despierta, que sea capaz de visualizarse viviendo hace miles de años en tales circunstancias, podrá entender mejor el carácter, la naturaleza y los problemas a los que esta civilización tiene que enfrentarse. De hecho la idea esencial, es comprender que el ser humano ha estado siempre subordinado a su entorno y pese a todo, nuestra capacidad de cambio y adaptación esta también en la esencia de lo que somos. Por eso, negar los cambios y anclarse en el pasado, impide afrontar correctamente el presente y el futuro, y el espíritu de las tradiciones, es conservarlas en la medida en que estas nos hacen mejores y no en lo que impiden el progreso y anulan el espíritu crítico, auténtico motor del pensamiento y la cultura. A causa de esa falta de adaptación, los árabes conocieron su decadencia, y esas fuerzas centrífugas que los acompañan desde antiguo, sumado a una mentalidad beduina de inmovilismo social, son taras que les han acompañado a través del tiempo, pero que al igual que pasó en otros lugares, son cosas a las que si se combate se puede derrotar.

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7 de mayo de 2014

Técnicas modernas de determinación histórica

Durante mucho tiempo, prácticamente el único método que existía para fechar hechos, objetos y lugares, era la arqueología y su contraste minucioso con las fuentes de la época. Especialmente en el siglo XIX, esta tuvo su época dorada y quienes la practicaban, aun utilizando técnicas bastante rudimentarias, consiguieron maravillas en Grecia o en Egipto. Es muy llamativo el caso de Schlieman, que con una pala y un puñado de obreros y usando la ilíada como mapa, encontró las ruinas de Troya.

Afortunadamente, hoy los investigadores y los historiadores a parte de valerse de la arqueología moderna, mucho más precisa (yo he visto a egiptólogos escribir libros enteros solo con estudiar un trozo de cerámica) utilizan muchos otros métodos y ciencias aplicadas para poder datar mejor y comprender los hitos pasados y la magnitud del devenir de los tiempos. Así que me he propuesto desvelar algunos de los principales complementos que puede usar el erudito que desee profundizar más en el estudio de una época.

En primer lugar y sin salirnos aun de la esfera de la arqueología, esta ha evolucionado de forma ramificada, especializándose cada vez más en subtipos concretos. Dos de los más recientes y de los que más hemos aprendido son la arqueología marina y la arqueología aérea. La marina no plantéa grandes interrogantes, pues solo por el nombre podemos deducir que se ocupa del análisis de los restos hallados en el mar, aunque técnicamente se requiere una gran cantidad de medios y de dinero para llegar hasta ellos (buzos, barcos, ingenieros, remolques y hasta submarinos). La arqueología aérea es un fenómeno aun más reciente y bastante más inusual que el anterior. Consiste en que una serie de expertos vuelan a baja altura realizando un reconocimiento del terreno y determinando la ubicación de ciertos lugares a base de identificar marcas en la tierra que solo pueden verse a cierta distancia. Algo fascinante.

Después tenemos otra de las formas tradicionales que junto a la arqueología han servido como complemento al historiador, la numismática, o estudio de las monedas. Los expertos en esta disciplina son capaces de averiguar grandes cosas analizando la composición metalúrgica de las monedas, su forma de acuñación y por supuesto gracias a las inscripciones, los dibujos y los símbolos  que las salpican, que a parte de artísticos pueden llegar a corroborar hechos conmemorativos o autentificar la existencia de algún personaje que de otro modo no conocido salvo por las leyendas. También debemos mencionar la epigrafía, que es el estudio de las inscripciones en piedra, y que junto con la numismática han sido las manos derecha e izquierda del historiador tradicional.

Siguiendo nuestro recorrido, en los últimos 40 años ha aparecido un fenómeno llamado recreación histórica. Quienes la practican, a menudo historiadores o aficionados apasionados, se visten de la época que pretenden recrear (como por ejemplo de legionarios romanos), y se dedican a hacer actividades propias de los originales de la forma más realista posible. Así se puede comprobar la efectividad de las formaciones militares, la movilidad y el peso de la armadura, el tiempo que se tarda en construir fortificaciones y sumergirse psicológicamente en otro mundo para facilitar su comprensión.

Gracias a la recreación se han podido contrastar fuentes y ver cuales son las más veraces y cuales exageran abiertamente, por que si Julio César dice que tardó 2 meses en construir 60 km de empalizadas alrededor de una ciudad, y luego un grupo de recreadores es capaz de hacerlo en más o menos las mismas circunstancias y con los mismos materiales, podemos suponer que realmente esta siendo fiel a la verdad. La parte negativa es que últimamente el tema ha degenerado bastante, y los recreadores son cada vez menos rigurosos, más parecidos a una fiesta de disfraces que a una verdadera experiencia práctica.

Tras todo lo anterior, que estaba estrechamente relacionado con la arqueología y la historia, nos vamos a encontrar una larga serie de disciplinas científicas aplicadas, muy útiles e incluso esenciales para promulgar nuevas teorías o corroborar nuestras hipótesis. Algunas de estas ciencias son la química, la vulcanología, la climatología y la dendrocronología.

El uso de la química a parte de servir para datar, recientemente a comenzado a ser utilizado para comprobar determinados sucesos tales como los envenenamientos. Cuando un autor nos relata que alguien murió habiéndose puesto de algún color sospechoso y cubierto de sarpullidos, puede esclarecerse mediante su comprobación en laboratorio si estos síntomas se pueden corresponder con la reacción hacia una sustancia determinada. Por su parte, la vulcanología es si cabe bastante más interesante por que como sugieren estudios recientes, la evololución de muchas especies, entre ellas la humana, está determinada por las erupciones volcánicas, capaces de alterar el clima de una forma radical y repentina con todas las consecuencias que nos podamos imaginar. Un ejemplo perfecto sería el de la erupción minoica del supervolcán de la isla de Santorini, en Grecia. Las fuentes y los arqueólogos siempre nos han hablado de que un oscuro desastre natural, un terremoto o un maremoto devastaron la isla de Creta y acabaron con la primera civilización que hubo en Europa. Sin embargo solo muy recientemente, gracias a avanzados estudios, ha sido posible reconstruir lo que pudo suceder y el impacto que la erupción de un volcán pudo haber tenido sobre las poblaciones aledañas, no solo tras la violenta sacudida inicial, sino tras un largo periodo de entre 50 y 100 años después. Tengamos en cuenta que la ceniza es capaz de bloquear la luz del sol e impedir que crezcan las cosechas. Incluso el mismísimo Napoleón sufrió el ceniciento castigo de la naturaleza al tener la mala suerte de que una erupción enorme en Indonesia causara que el invierno de 1814 fuera devastador para sus tropas en Rusia debido a que el clima se enfrió salvajemente.


Muy ligado a lo anterior esta la climatología. De hecho no hay que ser ningún filósofo para darse cuenta de la importancia que tiene para las personas el ambiente en el que viven y cómo repercute en nuestra cultura y en nuestra forma de vida. Los antiguos, sin ninguna de las comodidades que la tecnología nos brinda estaban mucho más expuestos y eran bastante vulnerables frente a cualquier cambio que se produjera. La otra faceta de esta ciencia aplicada es el inverso, es decir, la repercusión que en el clima tuvo la actividad humana. Para comprobarlo se han hecho expediciones a los casquetes polares y se han tomado muestras de hielo que contienen altas cantidades de plomo, fruto de la actividad industrial altoimperial romana de los siglos I y II, que no volvieron a repetirse hasta la llegada de la revolución industrial casi dos milenios después.

Por último, nos topamos con una ciencia que muy poca gente conoce, la dendrocronología, el estudio de los anillos de los árboles, que sirve para poder determinar su edad y la antiguedad de la madera. Esto nos resulta tremendamente útil como termómetro de nuestro pasado, pues al igual que el hielo, los árboles son muy sensibles y fosilizan en su interior cualquier cambio ambiental o agresión externa y nos da claros indicios de una actividad humana determinada. Además gracias a sus anillos, se puede datar con precisión milimétrica el cuando esta actividad pudo haberse llevado a cabo. Así que cuando veáis a alguien talando un árbol milenario, ya podéis recordar que están talando una parte de nuestro pasado (a parte del brutal atentado contra la naturaleza).

Aunque en este austero resumen no se agota ni de lejos la complejidad y los límites de este tema, ni tampoco he podido citar las innumerables ciencias aplicadas al respecto, sí hemos visto generalmente algunas de las más importantes, y al menos espero que haya servido para ilustrarnos un poco y poder entender que la ciencia moderna junto a gente inteligente, es capaz de encontrar múltiples formas nuevas para abordar el pasado y arrojarnos mayor luz sobre cosas ya olvidadas o que probablemente nunca supimos que existieran.


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28 de noviembre de 2013

La vida de Aquiles

"Canta oh diosa, la cólera del pelida Aquiles, cólera funesta que causó infinitos males a los aqueos"...

Con estas palabras no solo comienza la Iliada de Homero, sino toda la cultura occidental. Aquiles fue por un lado el más famoso y distinguido de todos los héroes griegos y a su vez representaba algo mucho mayor; el arquetipo del espíritu del hombre griego, con todos su vicios y sus virtudes llevadas a su máximo exponente.Y algo que significaba tanto para la cultura griega quiere decir que significa mucho también para la nuestra, y por ende tenemos el deber de conocer y conservar la memoria del mayor guerrero que según parece anduvo por la tierra.

Robert Graves lanzó una acusación severa a sus contemporáneos diciendo que no se puede ser una persona realmente culta sin conocer en profundidad la mitología griega. No podemos estar más de acuerdo, y por ello he decidido iluminar un poco a los curiosos, pues la gran mayoría de la gente, solamente conocen unos mínimos datos de este archifamoso personaje y el resto tienen una idea errónea y sesgada por el cine o las novelas, que son estupendas para entretener pero de las que nunca nos hemos de fiar.

Aquiles era hijo de Peleo. Peleo era el rey de los mirmidones y en su juventud fue uno de los argonautas que partieron con Jasón a buscar el vellocino de oro. De esta aventura se trajo mucha fama y riquezas a casa, donde su siguiente objetivo fue formar una familia. Para ello necesitaba en primer lugar una esposa y no una cualquiera, pues Peleo se había enamorado de una ninfa, es decir una diosa inmortal, y eso la hacía una mujer difícil de conquistar. Tras mucho esfuerzo lo consiguió, y tras violarla, la desposó (en la mitología griega la violación es algo de lo más normal y raro es el que no la practica).

A la boda entre Tetis y Peleo acudieron todos los reyes y príncipes de Grecia así como los propios dioses olimpicos, y la celebración fue uno de los momentos más felices que encontramos en unos mitos repletos de tragedia y drama. Sin embargo, ni siquiera ahora se puede librar uno del destino, pues fue durante el banquete de bodas cuando la diosa de la discordia Eris, molesta por no haber sido invitada, lanzó sobre la mesa una manzana de oro "para la más bella", título que las 3 diosas más poderosas (Hera, Atenea y Afrodita) se diputaban, lo que a la postre será la ruina de Troya, pues Paris, hijo del rey Priamo, juzgó que era Afrodita la más hermosa y su premio fue la hermosa Helena.

Al poco tiempo nació Aquiles, semidios al igual que la mayoría de los héroes de la época, pero con un destino mucho mayor, pues a su madre le había sido profetizado que Aquiles tendría que elegir entre disfrutar de una vida larga y feliz pero carente de importancia o una vida efímera pero intensa, cuya gloria sería inmensa. Realmente si nos ponemos a pensarlo muy en profundidad y con la debida calma, descubriremos que de algún modo todos tenemos que tomar esa elección metafórica en algún momento de nuestra vida. Asustada, Tetis sumergió a su hijo en la laguna estigia, lo que hacía invulnerable su cuerpo a las heridas, pero al sumergirlo lo sujetó por el talón, con lo que esta parte quedó desprotegida.

Unos años después, el joven niño ya destacaba por lo impulsivo de su carácter y su valor a toda prueba, y por ello su padre lo envió a ser educado por el sabio centauro Quirón, que le enseño todas las cosas que un príncipe debía de saber y por supuesto lo instruyó en el ejercicio de las armas, que era sin duda para lo que quien se convirtió en su alumno favorito estaba más dotado.

Al volver a casa se encontró con que Ulises y compañía preguntaban por él para hacerlo embarcar hacia Troya, pero su madre se oponía a que participara en esta expedición pues conocía cual funesto sería para Aquiles, por lo que se lo llevó a la corte del rey Licomedes y allí lo escondió vestido de mujer. Sin embargo Ulises que por encima de todo era muy astuto lo descubrió y le convenció de acompañarles, aunque no sin algunas reticencias pues acababa de tener un hijo con una de las hijas de Licomedes al que llamó Neptólemo y que sería su único descendiente.

Así pues partieron todos juntos, aunque Aquiles disfrutaba sobre todo de la compañía de su amigo de la infancia Patroclo, al que conoció durante su estancia con Quirón y por el que sentía un un amor apasionado. Para los griegos las mujeres eran un mal, hermoso pero un mal, y su función era la de procrear hijos. Los hombres que se enamoraban de las mujeres estaban cometiendo una especie de vicio sobre el que pesaba algún castigo como le sucedió a Paris con Helena, pues el verdadero y puro amor solo podía existir entre hombres, entre iguales.

Al arrivar a Troya, se dedicaron durante 9 años a matar y saquear sin miramientos. Aquiles era el guerrero más temido de entre los griegos, pues era tremendamente fuerte y veloz, a la vez que amado por los dioses y cuyo ímpetu en la batalla nadie contenía. Era también un hombre de una belleza incomparable pero despiadado que mató a muchos enemigos con gran facilidad y a los que humilló de múltiples maneras. A su vez violó sin escrúpulos a varias mujeres e incluso practicó la necrofilia con el cadáver de una jefa amazona.

Pese a todo, y ya casi al final encontró su corazoncito en Políxena, una de las hijas del rey de Troya Priamo y hermana de Hector y Paris, sus mayores enemigos y defensores de la ciudad. Pese a los inconvenientes de la situación, comenzó a negociar con Príamo su matrimonio con Políxena (lo que nos hace dudar de su lealtad hacia los griegos y en especial hacia Agamenón) a cambio de pasarse al otro bando y socorrer a los troyanos en la guerra, y aunque eventos posteriores lo hicieron imposible, permaneció enamorado de ella hasta después de muerto.

El hecho que marcó un punto de inflexión en los acontecimientos fue el conflicto que tuvo con el comandante de los griegos, el rey de Micenas Agamenón. Éste le había injuriado al quedarse con una esclava que correspondía a Aquiles. Naturalmente la respuesta no se hizo esperar pues Aquiles era un hombre valeroso pero muy apasionado y el ataque de ira que tuvo fue algo desproporcionado. De este modo se negó a volver a luchar por los griegos hasta que su honor hubiese sido redimido, lo que supuso que esto sufriesen una derrota tras otra a manos de los troyanos eficazmente liderados por el príncipe Hector.

Tras algunos meses los griegos estaban desesperados y Agamenón imploraba perdón, pero Aquiles era orgulloso y no fue hasta que vio caer a su amado Patroclo que se reconcilió con los griegos y decidió retornar a la batalla con una furia desconocida hasta entonces y que incluso haría temer a los mismo dioses.

Lo primero que hizo fue vengar a su amigo muerto y por el que lloró amargamente matando a su verdugo, Héctor. Después de darle muerte humilló su cadáver paseándolo por ahí en su carro y dejándolo a la intemperie para que perros y buitres se diesen un festín, lo que para un noble griego era un sacrilegio atroz. Para recuperar el cuerpo y darle el entierro apropiado, tuvo el rey Priamo que ir hasta su tienda y rogárselo efusivamente a la vez que le ofreció numerosos presentes, lo que Aquiles aceptó.

Fue el combate con Héctor lo que selló su destino, pues no solo le proporcionaría toda la gloria que se puede alcanzar en vida, sino que le trajo el respeto de sus amigos y el odio de sus enemigos, en especial de Paris, hermano del pobre Héctor y que estaba llenó de resentimiento hacia Aquiles.

Al poco tiempo tuvo su oportunidad de matarlo, pues el dios Apolo que también lo odiaba por haber saqueado su templo, le dió a Paris su propio arco y unas flechas que jamás fallaban y el destino hizo el resto. Las flechas de Paris fueron a dieron a Aquiles en el talón que lleva su nombre y que era el único punto en el que era vulnerable. Murió y fue incinerado y llorado. Su pérdida fue un revés tremendo para el ejército griego, que jamás hubiese podido tomar Troya sin la ayuda del adolescente hijo de Aquiles Neptólemo, que acudió a vengar a su difunto padre y que fue determinante para la victoria griega.

Pese a todo, y una vez saqueada la ciudad, el fantasma de Aquiles no estaba conforme y demandó que se sacrificara a la hermosa Políxena para que pudiera tenerla con él, por lo que la pobre chica fue quemada viva y Aquiles no volvió a aparecerse dejando a los griegos en paz y a su hijo heredero de gran renombre.

Cuenta la leyenda que en el más allá, Aquiles y Helena de Troya se casaron y aun viven juntos, siendo venerados por ser los más hermosos y los mejores de entre todos los seres que existen o existirán, como el ideal de la perfeccíon.

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26 de noviembre de 2013

Los diez mejores ejércitos de la historia

Vamos a clasificar a los mejores y más poderosos ejércitos de todos los tiempos. En primer lugar voy a hacer unas precisiones; los criterios de valoración que he utilizado son criterios objetivos, basados principalmente en la importancia de sus victorias, la tecnología, la capacidad de los mandos o la preparación y lealtad de las tropas y sobre todo en la impronta que dejaron a la posteridad, es decir cuanto y como cambiaron el mundo (por supuesto no hago referencia aquí a los grandes crímenes que cometieron siendo esta otra cuestión). Sin embargo, esto no quiere decir que la clasificación que voy a dar sea objetiva sino más bien todo lo contrario.

Esta es solo mi opinión, que naturalmente me parece muy bien fundamentada. A su vez debo decir, que en la siguiente lista he abarcado todos los periodos, desde la edad de los metales hasta la segunda guerra mundial, pero no he querido entrar a valorar los últimos 50 años, pues desde el comienzo de la era atómica resulta difícil encontrar oportunidades de analizar guerras simétricas que nos den datos sobre la operatividad real de las distintas fuerzas armadas. También me parece un poco pronto para analizar el verdadero papel del ejército estadounidense, pues aun no se puede calibrar la importancia histórica que tendrá para el futuro aunque su poder abrume en el presente.

Así pues vamos a comenzar de menor a mayor para hacerlo más interesante:

10 - El ejército imperial japones: Desde los tiempos de Japón feudal con los famosos samurais, los japoneses han sobresalido como grandes guerreros, los mejores dirían algunos, de un valor a toda prueba y por cuyo honor dan fácilmente la vida, sin embargo hasta finales del siglo XIX actuaban más como soldados individuales o pequeños vasallos militares que como cuerpos de ejército compactos que bajo una bandera se dedicaran a empresas estratégicas o a grandes conquistas en vez de a una endémica serie de guerras civiles. Pero como hemos dicho, esta situación cambió con las reformas del emperador Meiji y con la creación del Estado japones moderno, que en plena carrera colonial, entreno y modernizó sus topas a la manera prusiana y conservó en herencia toda la tradición militar de los antiguos samurais.


Inmediatamente después y en un plazo récord de 30 años desde su creación, el nuevo ejército nacional japones se lanzó a la conquista de toda Asia, derrotando primero a China, (anexionándose Corea y Taiwan) después a la Rúsia zarista en 1905, y dándose a conocer al mundo como gran potencia al arrebatar a Alemania multitud de islas del pacífico tras la primera guerra mundial. Era un ejército tremendo, formado por unos 3 millones de hombres de una lealtad fanática a su patria y a su emperador.

También poseía un armamento de última generación y la industria militar japonesa se contaba entre las mejores del mundo. Sin embargo como sucede siempre que una sociedad evoluciona materialmente demasiado deprisa, la mentalidad no lo hace al mismo ritmo, lo que a larga se puede hacer fatal. Por otro lado las tácticas que empleaban eran brutales y retrógadas más propias de la edad media que del siglo XX, que aun hoy han sembrado odio y rencor por todas partes. Además Japón carecía de recursos naturales suficientes para respaldar sus ambiciones bélicas por lo que pese a la calidad de su infantería no estuvieron a la altura del duelo que le lanzáron al mundo y terminaron sufriendo la devastación nuclear que puso punto y final a su efímero imperio en 1945.

9 - La Royal Navy: Inglaterra es un país de grandes marinos, y el éxito de que el Imperio Británico disfrutó durante se siglos, se debió casi enteramente al poder de su armada. Fue Enrique VIII quien comprendió que Inglaterra solo podía ser defendida por mar y el primer monarca que empleó la artillería naval a la vez que se embarcó en un grandioso programa de diseño y construcción de la que anhelaba fuese la armada más poderosa de Europa, título que por entonces ostentaba orgullosa España. Es precisamente la decadencia del imperio español la que dejó un vacío en los mares que ingleses y holandeses se apresuraron a llenar tras lo que del pirateo, los ingleses comenzaron a interesarse también por la exploración.

No pasó mucho tiempo hasta que se dieron cuenta de la gran oportunidad de construir un imperio mundial y para poder vivir de el. Así comenzaron a establecer puertos y colonias en todas partes de forma que sus barcos pudieron circunnavegar el globo casi sin inconvenientes. Todo esto por supuesto requería la presencia permanente de una escuadra inmensa, lo suficientemente grande como para estar en todas partes, desde Hong Kong hasta Portsmouth, y asegurar el buen desarrollo del comercio. Los marineros ingleses comenzaban su vida militar desde niños y ya en la adolescencia conocían los océanos como la palma de su mano.

Sus barcos eran los mejores y más rápidos, lo que se pudo comprobar de primera mano en la batalla de Trafalgar. Ninguna armada enemiga salió victoriosa durante 200 años y el nombre de almirantes como Nélson aseguraron al imperio británico la supremacía naval hasta después de la segunda guerra mundial. Fue este último conflicto armado el que pudo finalmente con Gran Bretaña, que para resistir frente a la Alemania nazi tuvo que entregar a los Estados Unidos gran parte de sus puertos estratégicos de ultramar como contraprestación por la ayuda recibida y un gigante fue sustituido por otro.

8 - El ejército de Quin: Quin shi Huang fue el primer emperador de China, y durante toda su vida, su mayor objetivo fue conquistarlo todo bajo el cielo, cosa que hizo, y si pudo conseguirlo no fue precisamente repartiendo amor y besos sino por que dispuso de una herramienta excepcional : su fabuloso ejército. Este estaba compuesto por un millón de soldados profesionales, perfectamente equipados con armaduras de acero de una calidad desconocida en occidente, y respaldados por divisiones de temibles arqueros y ballesteros que hacían de matar una ciencia precisa.


Con estas fuerzas en liza, pudo derrotar con facilidad a los otros 6 reinos que por entonces componían la China antigua y que han quedado inmortalizados en forma de estatuas de terracota como custodia eterna de su emperador. Si es cierta la leyenda y resulta que se pudo llevar con sigo su ejército a la otra vida, es probable que el otro mundo haya sido también conquistado...

7 - Los hoplitas espartanos: Decía Indro Montanelli que la ciudad de Esparta no tenía un ejército, lo era. Su fama es universalmente conocida por haber consagrado toda su existencia a las armas. Fue Licurgo el estadista que ocho siglos antes de Jesucristo introdujo en Esparta las leyes por las que se instituía la agogé y que obligaba a todo espartano a dedicar el resto de su vida a servir a la patria. Por ella, desde los 7 años ingresaban el el ejército y eran sometidos a un entrenamiento tal, que muchos militares actuales comparan con el que reciben los boinas verdes y otras fuerzas especiales modernas. Ello forjaba a los mejores soldados de Grecia y del mundo. Estaban equipados con el hoplos o escudo con el que formaban en falange como una linea impenetrable.

También portaban una larga lanza e iban recubiertos de una armadura pesada que los hacía casi invulnerables a las armas arrojadizas. sin embargo prácticamente no contaban con caballería. Eran soldados absolutamente entregados a su causa y para los que morir en combate era el mayor de los honores y cuyos reyes eran todos veteranos combatientes. Los espartanos tuvieron que probar su valor primero sometiendo Laconia, después casi todo el Peloponeso y más tarde haciendo frente a los persas en la guerras médicas. El mayor conflicto en el que tomaron parte y que los iba a catapultar a la hegemonía, fue la Guerra del Peloponeso que los enfrentó al imperio ateniense y de la cual salieron victoriosos. Pese a este fugaz momento de gloria, el ejército espartano sufrió un descenso importante de efectivos y en 374 a.C. solo quedaban unos pocos cientos incapaces de defender todo lo que habían logrado. Fueron derrotados por los tebanos de Epaminondas y ya no volvieron a levantarse siendo incorporados al imperio romano un siglo más tarde.

6 - Los tercios españoles: Tras casi 8 siglos de guerra con los musulmanes, los Reyes Católicos disponían de las mejores tropas de Europa, curtidas en la batalla y que además incorporaron con éxito las armas de fuego a su equipamiento medieval. Su nieto, el emperador Carlos V ya no solo pretendía combatir a los infieles, sino que construyó el primer imperio global de la historia y el mayor que se había conocido desde los tiempos de Roma. Para mantener su hegemonía y combatir a turcos, ingleses y franceses reclutó soldados de todos los territorios de su imperio, pero principalmente se apoyó en los castellanos con los que formó el núcleo duro de lo que se llamó tercios.

Eran estos divisiones militares de unos 3000-5000 hombres, que se consideraban herederos de las antiguas legiones romanas y pusieron fin a casi mil años de supremacía de la caballería en el campo de batalla. Iban armados con unas largas picas muy parecidas a las sarisas que utilizaron los macedonios de Alejandro Magno y como apoyo contaban con compañías enteras de arcabuces y cañones.


La sola presencia de estas unidades causaba pavor y mantenía en paz los territorios donde estaban estacionados. Fue la guerra de Flandes la que los hizo famosos, ya que durante 30 años no pararon de causar derrotas a holandeses y franceses. Sin embargo, España tenía serios problemas financieros y no podía mantener a unos ejércitos tan caros, que a menudo pasaban largos periodos sin cobrar o les faltaban suministros de toda clase. A finales del siglo XVII estaban exhaustos y faltos de hombres. España ya había dejado de ser una gran potencia, pero aun se hizo necesario la alianza de 4 potencias europeas para derrotarla y licenciar a estos formidables soldados.

5 - Los jinetes mongoles: Cuando uno mira un mapa y ve la extensión que tuvo el Imperio mongol, no puede dejar de impresionarse. Más de un tercio del planeta obedecía las órdenes del Gran Khan, y esta hazaña a diferencia de muchas otras, no se llevó a cabo con medios políticos o económicos, ni fue un proceso lento y gradual en el tiempo. Fue guerra y solo guerra lo que llevó a los mongoles a dominar el mundo. Para esta conquista ante todo disponían de un líder sin parangón; Temujin llamado también Gengis Khan y después a la que probablemente fue la mejor caballería del mundo. Los jinetes mongoles al igual que sus antepasados hunos, vivían de los caballos, es más los veneraban.

Eran un pueblo tribal, nómada y turbulento y jamás tuvo conciencia de formar una nación en medio de la estepa, hasta que Gengis Khan los unificó por la fuerza. Su estilo de lucha era simple, velocidad y ferocidad. Iban armados con arcos y espadas curvas con las que atacaban países a la velocidad del rayo. No dejaban tiempo a sus enemigos civilizados para reaccionar o defenderse pues antes de que se dieran cuenta ya tenían encima a una horda de varios cientos de miles de mongoles. Estos no conocían la piedad, y les entusiasmaba coleccionar calaveras humanas y amontonarlas sobre las ruinas de lo que antes fueron prosperas ciudades.


Primero invadieron China, cobrándose la vida de unos 30 millones de personas. Después pasaron a ocupar toda la estepa siberiana y los reinos centro asiáticos de origen turco como el imperio jorezmio y el reino uzbeco. Más allá asolaron Persia y incluso su vanguardia alcanzó Hungría, donde al fin se detuvieron. Solo conocieron la derrota cuando en tiempos de Kubilai Khan fracasaron en su intento de invadir Japón y aun así esto de debió sobre todo a una tormenta y pese a todo su imperio se mantuvo por siglos. Todavía hoy los mongoles conservan la leyenda de que el gran Khan volverá una vez más a guiarlos de nuevo hacía la gloria.

4 - La falange macedonia: Uno puede dar la vuelta al mundo y en cualquier lugar la gente conocerá el nombre de Alejandro Magno. Desde su muerte, todo general ha soñado en su corazón con repetir sus gestas. Pero como le dijo su amigo Clito, las victorias de Alejandro no las había conseguido el solo, sino que se debían a todos los hombres que le habían apoyado empezando por su padre Filipo. Fue él, el artífice de la unión de macedonia con Grecia, y quien le dio a su hijo la oportunidad de destruir el imperio persa. esta oportunidad radicaba en sus soldados, toscos pastores macedonios convertidos en espléndidos guerreros.

Estaban armados al modo hoplita, pero sin los grandes escudos, lo que los hacía una infantería mucho más móvil y eran portadores la largas lanzas de roble de unos 5 metros de largo llamadas sarisas con los que creaban una muralla impenetrable como si fuera un erizo. En las alas, contaban con grandes formaciones de caballería ligera y en vanguardia con unidades de peltastas y arqueros de corto alcance.

Estas tropas eran absolutamente leales a Alejandro, al principio al menos, y eran dirigidas por uno de los mejores generalatos de la historia de la humanidad. Hombres del fuste de Tolomeo, de Crátero,Pérdicas o Antigono, los luego llamados diadocos, eran generales profesionales y que siempre estaban en primera linea, compartiendo con sus hombres los horrores de la batalla. Eran hombres muy capaces que contribuyeron no poco a aplacar las ansias inconscientes de su rey. Primero derrotaton al rey persa Dario en la batalla de Issos, a lo que siguió la conquista de Fenicia y Egipto. Los macedonios eran a su vez expertos en la guerra de asedio e idearon todo tipo de máquinas diabólicas para asaltar ciudades (los romanos luego aprendieron mucho de ellos).

Tras la definitiva batalla de Gaugamenla, el imperio persa aqueménida cayó derrotado y así la gran aventura de Alejandro llegó hasta la India, donde se detuvo ante los motines que los soldados realizaban ansiosos por volver a su tierra. La muerte de Alejandro en 323a.C. llevó a la división de su imperio entre sus generales y el otrora glorioso ejército macedonio, pasó a luchar contra si mismo en una serie de guerras civiles que lo hicieron desaparecer por completo.

3 - La grande armée de Napoleón : Como estamos viendo, detrás de cada gran conquistador hay un gran ejército y al menos Napoleón tuvo el detalle de darle este título al suyo. Fue sin duda su genio militar y sus amplisimos conocimientos en armas y técnicas modernas, lo que convirtió al inexperto ejército de la recién creada república en una apisonadora capaz de dominar Europa.

En su momento de máximo esplendor, las fuerzas del emperador contaban a casi un millón de hombres entre sus filas, número desproporcionado para los estándares de la época. Los éxitos espectaculares que este ejército cosecho, se debieron en gran parte a la nueva plana de oficiales, que antes de la revolución solo podían ser de origen noble y que tras ella, (como el mismo Napoleón fue) quedaba abierta a los plebeyos, dando mayor importancia a los méritos y al talento que al nacimiento, algo que en el resto del continente no sucedió. Famosos son los nombres de los 26 mariscales de Napoleón que siempre bajo su mando contribuyeron no poco a sus victorias. Aunque el ejército imperial francés no incorporó ninguna nueva innovación tecnológica, estaba perfectamente equipado y tras unas serie de campañas en Italia y Austria gozaba de una gran experiencia y de una confianza ciega en su líder.


El punto débil de este engranaje casi perfecto, fue la carencia de una flota (destruida en Trafalgar) y pese a todo, permanecieron invictos en el campo de batalla. Fue la naturaleza la que quebrantó su buena suerte y sello su destino, haciendo cierta la máxima de que Rusia se traga a los hombres. En la derrota final de Waterloo, los hombres con que antaño contaba el ambicioso Napoleón estaban ya a dos metros bajo el suelo y sus reemplazos no eran ni de cerca de la misma calidad y preparación.

2 - La wehrmacht: Acercándonos al final, tenemos en segundo lugar al poderoso ejército del III Reich. No es casualidad que la Alemania nazi disfrutase de una superioridad militar tan abrumadora, pues por culpa del Tratado de Versalles, se prohibió a Alemania el contar con unas fuerzas armadas dignas de ese nombre. Por ello tras la llegada de los nazis al poder, la primera cosa que hicieron fue consagrarse en cuerpo y alma a la creación de un ejército de último modelo que incluyese todos los avances de la época, apostando fuertemente por los tanques, los submarinos y los aviones mientras los demás países se quedaban anticuados.

Durante la segunda guerra mundial más de diez millones de hombres asolaron a prácticamente toda la Europa continental  y el norte de África, gracias a la Blitskrieg o guerra relámpago. Esta consistía en envolver y destruir a los ejércitos enemigos en campaña antes que en centrarse en otros objetivos estratégicos como la toma de ciudades. Para lograr estas complicadas mani

obras se necesitaban grandes divisiones de carros de combate apoyados por contingentes de infantería mecanizada y un techo aéreo contundente, por no hablar de la tremenda capacidad que los generales tenían que realizar y puedo afirmar casi sin temor a equivocarme, que el generalato alemán de este momento fue el mejor de toda la historia. Hombres como Erwin Rommel, Von Manstein, Von Bock, o Heinz Guderian eran genios militares herederos de una larga tradición prusiana, admirados y temidos por sus enemigos y que fueron los cerebros detrás de todas las victorias.

El soldado alemán contaba a parte de con el fanatismo nazi, con el mejor equipamiento y una operatividad tremenda sobre cualquier terreno. Pero pese a sus muchas ventajas no era un ejército perfecto pues su logística estaba anticuada y todavía dependía esencialmente de los caballos para transportar materiales y cañones, lo que ralentizaba mucho el avance y una carencia de recursos naturales y de combustible que hacía peligrar toda su estructura. Fue sin embargo la mala cabeza de Hitler para los asuntos bélicos lo que empujó a la wehrmacht a estirarse más allá de sus fuerzas y a contender en una guerra que no se podía ganar, y pese a todo mantuvo el tipo y peleó hasta el final triplicando el número de bajas enemigas por cada una propia.

1 - El ejército alto imperial romano: Llegamos al final, al número 1, este es el mejor y más poderoso ejército de la historia, pero cuidado, el ejército romano es una institución tan larga como su historia y durante 1000 años sufrió muchos cambios, por lo que nos referimos al momento de mayor esplendor del Imperio Romano, el Alto imperio, época que abarca unos 200 años, desde Augusto a Marco Aurelio y que refleja la imagen de aquel soldado clásico que avanza en formación tortuga y porta un gran escudo rectangular. En este momento el ejército lo componen unos 500.000 hombres, desplegados a lo largo de 3 contienetes. Estos hombres eran todos voluntarios y profesionales, que tras un largo periodo de riguroso entrenamiento, contraían la obligación de servir durante 25 años.

Los romanos disponían de toda la tecnología de la antigüedad clásica, tanto por tierra como por mar y la emplearon para equipar a sus soldados con uniformes completos que incluían, una armadura pesada pero flexible, la lorica, la lanza romana o pilum, una espada corta llamada gladius, y a parte del casco, el escudo y las caligas o sandalias. El estado pagaba un salario regular de unos 200 euros a cada soldado y bastante más a los centuriones y tribunos de cada unidad. Fue la organización, la que proporcionó a los romanos sus mayores logros, pues su estructura en legiones, cohortes, manípulos y centurias les permitía una gran movilidad en el campo de batalla, por no hablar de su legendaria disciplina.

El soldado romano conocía perfectamente todos los toques de trompeta y señales visuales de ataque y retirada frente a los que reaccionaba al instante, siempre en formación cerrada, combatiendo con la máxima profesionalidad. También fueron maestros de la guerra de asedio, lo que se hace palpable tras la toma de todas las ciudades las ciudades del mundo, y fortalezas consideradas inexpugnables como la de Masada, que Vespasiano redujo a cenizas. Los generales romanos no eran profesionales, sino senadores o equites que ejercían el mando de una provincia o una legión durante un tiempo limitado, pues los emperadores temían que estos se alzasen e intentaran derrocarlos, lo que a larga supuso un perpetuo estado de guerra civil y llevó al imperio al colapso y al fin.


Pese a todo los romanos tampoco eran invencibles, pues el espacios cerrados eran vulnerables como sucedió en los bosques de Teutoburgo, donde treinta mil hombres perdieron la vida. Quizá dependían demasiado de batallas abiertas y enemigos organizados, pues frente a los guerrilleros germánicos o pictos se mostraron menos eficaces. Creo sinceramente que la mejor prueba de la calidad de este ejército es el simple hecho de que fueron capaces de mantener seguro y unido durante siglos al mayor imperio de todos los tiempos, una labor titanica.


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