25 de mayo de 2013

La importancia de la tecnología en la guerra

La guerra no es una ciencia, es un arte. Esto es así por que en la guerra no hay una serie de elementos o reglas que al cumplirlos puedan garantizar un resultado específico, más bien depende en gran medida del genio y el espíritu humano, la improvisación y la fortuna, todas ellas cosas fuera del alcance de cualquier disciplina. Sin embargo, si es cierto que las probabilidades de alcanzar la victoria, se verán dramáticamente aumentadas si cualquier líder, nación o estado mayor, siguen una serie de conductas, que también un poco por sentido común, son tendentes a perfeccionar a sus propias fuerzas y a protegerlas frente a posibles amenazas. Es aquí donde el papel de la tecnología se revela esencial, y un breve repaso a  través de los siglos, aunque muy fugaz, nos puede convencer de ello y quizá también servirnos de inspiración o de fuente de creatividad.

Si nos remontamos ya incluso al neolítico, vemos a los seres humanos competir y luchar por lo de siempre: recursos, territorios y poder. Normalmente vence quien ha aprendido a combatir mejor, ora sea con unos mazos de madera más grandes, o desarrollando el uso de utensilios algo más complejos como rudimentarios arcos y flechas con punta de piedra.

Pese a todo, nunca debemos perder de vista que siempre, y digo siempre, cada vez que se crean medidas se desarrollan contra medidas. Esto significa que si alguien nos ataca con un arma nueva, enseguida vamos a aprender a defendernos de ella. Es así como nacieron las primeras ciudades amuralladas. Una de las más antiguas de que se tiene constancia es de la ciudad de Jericó, en el actual Isrrael, que ya estaba cercada por unas relativamente altos muros de adobe unos 5000 años antes de Jesucristo.

Poco después aparece la metalurgia y revoluciona la industria militar. Ahora los guerreros llevan armas mucho más peligrosas y capaces de generar unas tasas de mortandad enormes. Empieza aquí la primera carrera armamentística de la historia, puesto que la ventaja la van a tener, aquellos que consigan poseer armas de un metal mejor y más sofisticado. Un buen ejemplo de ello son las invasiones de los Dorios sobre la antigua Grecia : Cuando los griegos de Agamenón, Aquiles y Ulises se fueron a conquistar Troya y a recuperar a la hermosa Helena, todos ellos iban pertrechados con armas y armaduras de bronce (de ahí lo de edad del bronce), que era el mejor metal de que en ese momento y en ese lugar, podían disponer y que al parecer no les debió de dar malos resultados, por que Troya acabó muy mal. Sin embargo al volver a casa después de muchas aventuras, se encontraron con que les estaban invadiendo un puñado de arapientos salvajes, que aunque feos y barbudos, provenían del norte de Europa, donde ya se había popularizado el uso del hierro, mucho más abundante y resistente que el bronce y con el cual forjaban terribles espadas y hachas, frente a las que los pobres griegos homéricos (los famosos aqueos melenudos) nada pudieron hacer salvo encerrarse en el Ática y observar como sucumbía la civilización micénica.


Más o menos, por la misma época, cualquier ejército que aspirase a triunfar necesitaba del uso o la creación de algún arma o tecnología singular que les brindase la victoria. Vemos a la tribu de los hicsos invadir Egipto hacia el 1600 a.C. y vencer sin ningún problema a los faraones, gracias a la invención de la rueda y su aplicación a los carros de guerra que permitían a los hombres subidos a ellos lanzar piedras y flechas a sus enemigos y aterrorizarlos con veloces movimientos.

Si ahora avanzamos unos mil años, nos encontraremos con que los griegos clásicos, los de Atenas y Esparta, se han convertido en los mejores soldados del mundo, no solo por su disciplina y su fiereza, sino por el auge de la tecnología. En Atenas, la fabricación de barcos era toda un ciencia y crearon auténticas fortalezas flotantes con las que tuvieron primero al Egeo y luego a todo el mediterraneo oriental en un puño. Los espartanos por su parte perfeccionaron la defensa recubriendo al soldado con una armadura pesada que dejaba muy pocos resquicios y haciendole portador de un escudo enorme, de un metro de diámetro llamado "hoplos" (de ahí hoplita). Naturalmente con esas moles en campo abierto, un ataque frontal resultaba nefasto, y por eso vemos a los persas ser masacrados en las Termópilas, pues a parte del valor y la virtud espartana, también tuvo mucho que ver el que los persas iban armados con pequeños escudos de mimbre y a menudo, sin ningún tipo de coraza o con poco más que un taparrabos.

Con estas tropas y naves, tan magníficamente equipadas, es normal que Filipo y su hijo Alejandro, soñaran un día con conquistar el mundo entero. Por ello, el absolutamente genial Filipo, Rey de macedonia, se procuró de poseer algo que todavía le faltaba; máquinas de asedio, por lo que abrió una especie de taller, repleto de ingenieros y los puso a fabricar mortíferos inventos como la catapulta de torsión o un sin fin de balistas y arietes capaces de tomar en poco tiempo cualquier ciudad, por muy bien defendida que estuviese.
Ni que decir tiene que imperio persa se deshizo como la mantequilla ante la embestida de Alejandro, que solamente tuvo que hacer uso del ejército que su padre le había dejado para alcanzar un gloria inmortal.

Tanto romanos como cartagineses, siguieron los progresos de los griegos y de Filipo con vivo interés, y una vez bien copiado y aprendido, comenzaron a matarse entre ellos en las guerras púnicas. No resulta difícil deducir, que a la victoria romana contribuyó poderosamente el hecho de que estos, aun sin experiencia y tradición naval, equiparon a sus trirremes con una especie de ganchos con lo que hundieron muchos buques enemigos. Aníbal por su parte no se quedó corto e invento la "guerra bacteriológica"; ordenó a sus hombres que capturaran a todas las arañas, escorpiones y serpientes más venenosas, los metió en tinajas y se los lanzaba a los navíos romanos en alta mar... debió de ser algo muy desagradable para sus tripulantes sin duda.

Sin embargo roma prevaleció, y durante siglos y siglos fue la luz que alumbro al mundo. La tecnología armamentística alcanzo ya su cumbre, pues las legiones de Roma lo tenían todo a su alcance; una armadura muy compleja y flexible, la lorica segmentata, espadas de toda clase, y unas armas de asedio que habría hecho rabiar a los griegos de arquímides. Julio César llegó vio y venció a los galos, gracias no solo a su inigualable pericia como general, sino también gracias a la superioridad militar de sus tropas. Según nos relata Amiano Marcelino, al emperador Valentinano de encantaba pasar sus ratos libre diseñando nuevas armas de todo tipo, y a los muros de piedra calcárea romana no hubo quien los expugnara durante 400 años.

A los chinos tampoco les fue mal ya que lo han inventado casi todo, el papel, la pólvora, algunos dicen también que la rueda. El emperador Huangdi tuvo al mejor ejército del mundo unos 200 años antes de Cristo. En Asia la fabricación de espadas y la investigación del metal no tuvo límites. Los japoneses empezaron a templar el acero con carbono y a forjar Katanas, y la mayoría de esos conocimientos llegaron posteriormente a Europa a través de la ruta de la seda.

Ya de vuelta en Europa vemos que no en vano se dice que la Edad Media supuso un retroceso de 1000 años, puesto que toda la ciencia de la antigüedad clásica se perdió y no es hasta el siglo XIII donde con la introducción de la pólvora, se vuelve a revolucionar la industria bélica y donde podemos ver hasta a Leonardo Da Vinci fabricando armas. Constantinopla lo supo muy bien, cuando se encontró frente a sus murallas a la artillería turca que puso punto y final a su milenario imperio.

De hecho por una vez en la historia, los españoles tomamos la iniciativa, y los Reyes Católicos, tras aprender del ejemplo turco, inmediatamente modernizaron sus tropas e invirtieron en la compra y fabricación de todo tipo de pistolas, arcabuces y mosquetes, que acompañados de unos pocos caballos y de acero toledano, lo convirtieron en el mejor ejército de Europa, tras lo cual, tomaron Granada y marcharon hacia América construyendo el imperio donde nunca se pondría el sol, el primer imperio que sería realmente global.

Lo triste es que los ingleses y franceses no se iban a quedar quietos por mucho tiempo. Al seboso e inteligente Enrique VIII, se le ocurrió la idea de meter cañones en sus buques, algo que hasta entonces no se había hecho nunca y funcionó. En poco más de 100 años, la royal navy, ya había dejado de lado la piratería para convertirse en una superpotencia naval hasta el siglo XX. Por su parte los franceses aprovecharon bien las enseñanzas de Vauban (célebre ingeniero y arquitecto de Luis XIV), y sembraron su territorio de una serie de fortalezas que disuadieron a cualquiera de querer enemistarse con el rey francés.

A su vez Napoleón supuso la culminación del correcto empleo la tecnología al servicio de la guerra. Antes de emprender ninguna campaña, como buen artillero que era, procuraba que sus fuerzas contaran con lo mejor y lo último de armas y equipamiento, y si precisamente fue derrotado, fue también en parte por el hecho de que no contó con ninguna innovación que le diese la primicia y que le hubiese permitido retomar la iniciativa. Es importante resaltar que este hecho sí fue percibido por los Prusianos, en particular por el mariscal Von Moltke, un auténtico genio. Gracias a él se pudo llevar a cabo la unificación alemana, con la que humilló a austriacos y franceses, importando una nueva arma recientemente surgida en Estado Unidos : la ametralladora.

A partir de aquí entramos en una nueva era. Es la era de la ciencia y del progreso, de la industria. Ahora las guerras se van a cobrar tributos de millones y millones de vidas. Antes las guerras se libraban entre dos ejércitos en tal o cual llanura y el vencedor se apropiaba de los territorios del enemigo por derecho de conquista. Ahora la guerra se libra por tierra mar y aire y los objetivos militares son las ciudades. Las fábricas valen mucho más que los soldados y el poder destructivo de las nuevas armas es inimaginable.


Comienza a lo largo del siglo XX una feroz carrera armamentística y científica como nunca se ha visto, que culminará en la II guerra mundial y que perdura a través de la guerra fría y hasta la actualidad.

En la primera guerra mundial vemos por primera vez submarinos, tanques y aviones de combate, pero comparado con lo que veríamos 20 años después, la guerra estaba aun en pañales.

Los rusos sufrieron una derrota estrepitante a pesar de haber movilizado a 14 millones de hombres. 14 millones claro sin armas, sin alimento y sin logística. Los ingleses brillantemente desarrollaron unos primitivos tanques que eran poco más que una metralleta rodeada por 4 placas de acero y con dos ruedas, y aunque no entendieron bien el significado de lo que habían hecho, los alemanes observaron en silencio. Los aviones, que más bien era biplanos, se dedicaban puramente a labores de reconocimiento y algunas veces tiraban ladrillos a las trincheras enemigas o se enzarzaban en combates aéreos entre ellos con ametralladoras ligeras. Desde luego si Alemania perdió la guerra, fue por falta de recursos, no de tecnología. Carente de materias primas para su industria pesada, no pudo continuar luchando y se rindió en 1918 tras grandes éxitos y también fracasos.

Curiosamente es este hecho gracias al cual va a poder disfrutar de la gloria y la victoria que alcanzo después.Una de las condiciones del Tratado de Versalles, fue el casi completo desarme la antaño orgullosa Prusia. Cuando los nazis llegaron al poder, una de las primeras cosas que hicieron fue rearmar completamente al país, y tuvieron que hacerlo desde el principio, pues con las restricciones de Versalles, Alemania carecía de ejército. Pese a todas las cosas terribles de los nazis, ellos siempre fueron grandes mecenas científicos. En la década de los 30, casi cualquiera que tuviera un buen proyecto o una buena idea, podía encontrar dinero para financiarse, lo malo es que luego los nazis se apropiaban de las patentes y las destinaban a usos nada pacíficos. Por esta época llegaron a vivir en el III Reich, más de la mitad de los premios nóbeles mundiales, y solo tenemos que ver el caso de Wernher Von Braun (padre de los cohetes espaciales), para darnos cuenta de lo adelantados que estaban.

Pero fue gracias a un hombre, Heinz Guderian, que nacieron las fuerzas blindadas alemanas o divisiones Panzer y se creó el concepto de Blitskrieg o guerra relámpago. Guderian, militar de alto rango, tomo los arcaicos diseños ingleses y los perfeccionó. Equipó a las máquinas con cañones ligeros y con un motor potente y cadenas para que pudieran desenvolverse en cualquier terreno con rapidez. También teorizó con éxito sobre su uso. Las formaciones blindadas tenían por objetivo rodear al enemigo en grandes bolsas y destruirlo desde todos los flancos, aprovechándose de la velocidad de las unidades mecanizadas que a su vez cortaban cualquier vía de retirada o de ayuda. Con este poder a su servicio y complementado con una nueva era de aviones, los bombarderos en picado o Stukas, el rearmado ejército alemán formado ahora por 9 millones de hombres, ya estaba listo para someter a Europa, cosa que logró en apenas 3 años.

Como dijo un antiguo profesor mio de historia: "mientras los ingleses y franceses todavía estaban anclados en conceptos y armamentos de la primera guerra mundial, el ejército alemán estaba reluciente".

En oriente Japón hizo lo propio y totalmente industrializado tras un milagro económico que les llevó 50 años(la era del emperador Meiji), sometió a chinos y coreanos bajo un yugo implacable y desarrolló un plan llamado Plan Tanaka, por el que se proponían conquistar el mundo entero en 3 fases; primero china, luego toda Asia, y después el resto, especialmente EE.UU.

Pese a todos los inmensisimos avances científicos, el eje perdió, y perdió básicamente por que por un lado los ingleses desarrollaron el caza Spitfire que derrotó a la Luftwaffe, por otro los rusos emplearon masivamente el mejor carro de comabate de toda la segunda guerra mundial y probablemente de toda la historia; el T-34, que con un blindaje inclinado de un gran grosor y un cañón de casi 80mm pudo hacer frente a los nazis por tierra y llegar hasta Berlín. Por último, asistimos al nacimiento de una nueva gran potencia; Los Estados Unidos, que con la bomba atómica en su haber, y siendo ahora los dueños de las nuevas grandes mentes, diseño el mayor y más preparado ejército nunca visto, capaz de vencer a japoneses y alemanes, y que respaldados por su enorme economía e industria sin parangón, fueron capaces de superponerse en la guerra fría a los rusos, y conservar la innovación y la iniciativa que como hemos visto son las que en verdad pueden dar la victoria.

Quien sabe lo que ocurrirá en un futuro, pero lo que es seguro, es que el teatro de operaciones se va a trasladar al espacio, donde los recursos pueden ser al igual que las oportunidades: ilimitadas.
Por ello, si la humanidad sigue viviendo con sus absurdas divisiones tribales y empeñada en progresar innecesariamente a costa de otras personas, serán aquellos pioneros en la ingeniería aeroespacial y en la física, los que van a poder erigirse como los señores del manaña.

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23 de mayo de 2013

¿Por qué cayó el Imperio Romano?

Adrian Goldsworty, actualmente uno de los mejores y más prestigiosos historiadores de la antigüedad clásica, dijo hace poco en una entrevista, que el tema de la caída de Roma, será un tema siempre de moda, fascinante y perpetuamente discutido.

Ciertamente muy pocos son conscientes de la magnitud, la gloria y el poder que tuvo el Imperio Romano. En los 10.000 años de historia humana desde el neolítico, jamás se ha visto tal potencia ni ha disfrutado el mundo de tanta estabilidad. Es precisamente por ello, por lo que resulta tan atractivo saber que pudo ser lo que acabó con el coloso. Recuerdo una cita de Indro Montanelli que decía: "todo sistema político, lleva ya desde su nacimiento los gérmenes de su destrucción". Sinceramente creo que esto es una verdad absoluta.

Desde los tiempos de Roma, todo Imperio con vocación de universalidad ha evocado su sello característico, siendo un modelo de inspiración perpetuo para cualquier nación que ambiciona convertirse en una superpotencia, pues  no olvidemos que el Imperio Romano ha sido el único que culminó con éxito la integración humana bajo un solo ente político y cultural: 3 continentes, cientos de pueblos, lenguas y culturas conviviendo durante siglos bajo las águilas de los césares, sin odios o guerras ¿donde y cuando se ha visto algo así?.

Normalmente los imperios nacen con el fin de que una minoría (la metrópolis) explote a una mayoría y de este modo puedan enriquecerse a su costa, bien abriendo nuevos mercados o bien exterminando o esclavizando a los indígenas y monopolizando sus recursos, es decir crean un imperio para vivir de él. Roma lo hizo así al principio, hasta que el hado del que nos habla Virgilio, la convirtió en algo mucho mayor de lo que nunca hubiera siquiera imaginado y se dió por misión la de gobernar y hacer prosperar un mundo unido y en paz. Lo vió y lo consiguió. Cuando en el año 213 d.c. el emperador Caracalla otorgó la ciudadanía romana a todos los habitantes libres del imperio, de inmediato el 90% de la gente adoptó un nombre romano desde Britania hasta Siria. Particularmente curioso resulta el caso de la provincias del norte de África donde en honor a Escipión el africano, todos sus habitantes pasaron a formar parte de la gens (familia) Cornellia.

Aunque todo no era perfecto, el estudioso de la historia, debe ser admirador antes que crítico, pues tenemos que entender cómo era el mundo antes de los tiempos de Roma y como lo fue después. Pese al brutal esclavismo y los muchos aspectos crueles o desagradables que eran comunes en la época, la gente podía viajar por doquier con seguridad, por caminos magníficos y bien cuidados, las ciudades carecían de murallas y el nivel de comercio era tan floreciente que no se volvió a igualar hasta la década de 1870 en plena revolución industrial. Alguien podría preguntarse como sabemos estas cosas... pues bien, un grupo de arqueólogos realizó una serie de mediciones en los polos no hace mucho. Por lo visto el nivel de plomo y otros metales en el hielo dan fe de la inmensa capacidad de producción de los siglos I-III d.c.

Entonces si las cosas iban tan bien, con un imperio en paz, sembrado de grandes ciudades y bien guardado por el mejor ejército visto nunca, ¿que fue lo que salió mal? ¿por qué solo 400 años después de la muerte de Augusto su gran obra se vino abajo hecha pedazos? ¿por qué Roma no pudo durar para siempre o al menos mucho más tiempo?... todas estas cuestiones son un tema de discursión feroz entre historiadores de todas la épocas y cada cual de da una u otra razón diferente según su propio análisis y los datos y fuentes disponibles.

No pretendo aquí hacer un resumen de todas las teorías (lo cual sería publicar una monografía), sino explicar desde mi punto de vista las causas más importantes que llevaron al Imperio al desastre, de forma muy resumida.

En primer lugar, tradicionalmente, oiréis muchas frases del tipo "el imperio romano cayó por su propio peso", y hasta cierto punto así es, pero cuidado, no se debe tratar de simplificar algo que no es simple, ni dar respuestas sencillas a preguntas complejas. También se suele decir que las razones de la caída de Roma fueron: razones económicas, desastres militares, los bárbaros, los hunos de Atila, el cristianismo..., pero todo ello son cosas relativamente secundarias.

La gran causa de la caída del imperio romano fue la crisis del sistema político y la guerra civil . Expliquemoslo; como sabemos, de monarquía, Roma paso a ser república y después Imperio, ahora bien ¿como se puede gobernar eficientemente un territorio tan basto con los medios de hace 2000 años?, pues dificilmente. Octavio Augusto instauró un sistema conocido como el principado, que era en esencia una dictadura militar pero no absoluta. El príncipe o emperador tenía poderes en teoría casi absolutos, pero en la práctica los emperadores gobernaban con moderación junto al senado, dividiendose el gobierno de las provincias y legislando en común.

El sistema funcionaba bien, mientras hubo buenos emperadores, conscientes de la importancia de su deber y herederos del rígido concepto de la virtud romana. El más célebre será siempre Marco Aurelio, hombre de bien, que tuvo que hacer frente a terribles dificultades. Sin embargo los problemas comenzaron a su muerte; su hijo Cómodo fue un déspota y como tal murió bajo el puñal poniendo fin a una dinastía centenaria. Se cometieron excesos, hubo guerra, matanzas y lucha por el poder, y durante 70 años! se produjo una situación de desgobierno, guerra civil y caos, un periodo llamado de anarquía militar. Para hacernos una idea   entre el año 235 y el 285 hubo unos 20 emperadores "oficiales" y más o menos el mismo número de usurpadores, de los cuales solamente uno murió de muerte natural. Cada uno gobernaba más o menos unos 2 o 3 años antes de morir asesinado o depuesto por otro usurpador.

Para tratar de explicarlo mejor imaginemonos que en aquella época cualquier capitán ambicioso al mando de un puñado de soldados se proclamaba emperador en tal o cual provincia y casi siempre moría asesinado por sus propios hombres cuando no se les pagaba bien. Por poner un ejemplo del día a día: Maximino, general de las topas del Rin, hace matar al emperador Alejandro Severo y se proclama a sí mismo Augusto, seguido de lo cual, el Senado en Roma proclama a su vez emperador a Gordiano, gobernador de África, el cual muere en batalla contra Maximino, pero al mismo tiempo en otras 2 provincias se revelan otros dos generales que marchan juntos contra el y lo derrotan solamente para pelearse entre sí inmediatamente después, lo cual aprovecha el nieto de Gordiano, para matarlos a ambos y coronarse emperador, pero no es mucho tiempo por que sus hombres lo matan en Persia, por obra de una conspiración de sus altos oficiales que a su vez.... ¿lo comprendeis ahora?, este periodo de la historia de Roma es puramente regicidio y guerra, el mayor desorden político imaginable, y el Imperio no estaba hecho para funcionar así.

El ejército dejo de vigilar las fronteras para centrarse en luchar entre si en pos del general de turno, y esto no solo llevaba al colapso económico y administrativo del imperio sino que los pueblos germanos y los persas, todos ellos limítrofes, percibieron la debilidad y atacaron de forma salvaje. El prestigio y el temor del que antes gozaban las legiones quedo por los suelos. A ello le tenemos que añadir el gran numero de bajas que las guerras civiles producían y que dejaron al ejército falto de efectivos y en un estado lamentable.

Naturalmente si el imperio ya no podía defenderse a sí mismo, la gente antaño orgullosa dejaba de creer en el y el la capacidad del gobierno de solucionar las cosas. Esto produjo que cada vez más las provincias se fueran aislando unas de otras, amurallando sus ciudades y enrareciendo el comercio y el intercambio de ideas o la movilidad de sus gentes por temor tanto a los frecuentes saqueos y ataques de los bárbaros, como por temor a que cualquier usurpador decidiese revelarse contra el emperador de turno y se volviese a desencadenar una guerra.

Los césares ya no se dedicaban a gobernar y a procurar prosperidad. Su único objetivo a corto medio y largo plazo era su propia supervivencia, por ello Diocleciano en el año 285 trató de poner fin a esta situación instaurando un sistema conocido como el Dominado, que consistía básicamente en convertir a los emperadores en monarcas absolutos al más puro estilo de Luis XIV, todo rodeados de fasto, ceremonias, sacralizados y envueltos en ropas púrpuras hechas de oro y plata.


Dificilmente se puede gobernar correctamente nada desde la tiranía y desde el temor a ser derrocado. Los emperadores que le siguieron como el famoso Constantino y sus descendientes, además de hacer oficial el cristianismo como la nueva religión del Imperio, se dedicaron a llenarlo de policía secreta, de eunucos y de una ingente cantidad de burócratas y funcionarios corruptos. Llegó a decir un historiador de la época, que había más gente viviendo de los impuestos que gente pagándolos, lo cual nos deja mucho en que pensar sobre como un país puede sucumbir ¿verdad?.

Viendo este panorama ya nos podemos imaginar como podían ir las cosas en otros ámbitos. Se dejó de producir, el descenso de la natalidad produjo que muchas tierras fuesen abandonadas por falta de mano de obra y en unos 100 años la moneda había perdido el 97% de su valor. Tanto era así que el gobierno prefería cobrar los tributos en especia desde finales del siglo III. Con un sistema fiscal por los suelos, el comercio se paralizó, especialmente en las provincias europeas, y si a eso le sumamos la devastación producida por las incursiones de los germanos y de las guerras entre los propios romanos, podemos ver que la antaño floreciente economía imperial basada en el comercio (rápido, fácil y seguro) y la agricultura y manufactura masiva mediante mano de obra esclava, estaba el pleno retroceso.

Obviamente con menos dinero, menos soldados. Aunque la inmensa mayoría de lo recaudado por el Estado, era invertido en defensa, tanto el entrenamiento como la calidad de la tropa ya no eran lo mismo. La clásica imagen del legionario romano con un gran escudo rectangular, armadura y una capa roja, mejor borradla de vuestra mente. Ahora los soldados llevan unas polainas de piel de animal, escudos redondos y pequeños, un par de jabalinas y el que tiene suerte una cota de malla. La disciplina va a la par, y el gran y glorioso ejercito romano poco a poco comenzó a desintegrarse y a sufrir derrotas. Si durante el Alto Imperio y los tiempos de Augusto o Trajano, Roma contaba con unos 500.000 soldados regulares perfectamente adiestrados y equipados (también bien pagados), hacia el año 400, con el imperio dividido en 2, los efectivos reales entre las dos mitades no debían sumar más de 100.000 y la mayoría formados por bárbaros mercenarios, más propensos al saqueo que a defender un imperio que no era el suyo.

Pero ¿qué le pasó al ejército?¿por que degeneró así?... primero, por falta de recursos del gobierno central, segundo por falta de efectivos debido a un tremendo descenso de la natalidad en todo el imperio, y tercero por que durante casi 100 años el ejército no hizo más que luchar contra sí mismo y lo que quedó fueron los restos que ya no estaban compuestos ni siquiera por romanos, ya que en su desesperación, los emperadores, generales y caudillos se veían en la necesidad de hacer las levas entre mercenarios germanos o hunos y depender de gente muy peligrosa, dispuesta a traicionar y destruir a la más mínima oportunidad.

Resumiendo hasta ahora hemos visto una crisis política, que desencadena una crisis militar y económica. Vemos campos y sobre todo las ciudades muy despoblados, y a la gente desconfiar del Imperio y su capacidad para procurarles siquiera lo más mínimo. Esto parece un panorama algo pesimista y desolador pero más o menos fue la sensación que tenían los habitantes desde dentro del imperio.


Desde fuera, vemos que se produjo un micro cambio climático y el nivel del mar del norte subió e inundó muchas tierras cultivables. La temperatura descendió un par de grados y los inviernos se recrudecieron.
Todas las tribus bárbaras que llevaban miles de años viviendo entre el Rin y escandinavia se vieron afectadas, y combinando esto con el hecho de un aumento en su natalidad y la presión que sufrían por parte de otras tribus que venían de aun más lejos como los hunos o los eslavos, les empujo peligrosamente contra el limes romano en busca de tierras más prósperas.

Hasta el año 376 el Imperio, de una forma u otra había conseguido repeler todo intento de invasión serio, aunque con grandes pérdidas. Sin embargo esto estaba a punto de cambiar. Ese año el emperador Valente fue derrotado y muerto por los Godos en la Batalla de Adrianópolis, dejando en el campo de batalla a la práctica totalidad del ejército romano y a 37 generales. Fue el mayor desastre militar desde los tiempos de las guerras púnicas de seis siglos antes.

Esto supuso que todas las tribus no encontrasen ya prácticamente oposición, y en el plazo de unos 70 años toda Europa estaba invadida y Roma saqueada.

No hace falta decir aquí el papel que jugaron Atila u otros caudillos bárbaros como Alaríco o Genseríco, por que eso son ya elementos más específicos y estamos tratando de dar una visión general, pero conviene tenerlos en mente, pues si hemos dicho que entre la muerte de Cómodo en el año 193 y la batalla de Adrianópolis en 376 Roma se destruyó a sí misma, a partir de entonces y hasta el año 476 (cuando fue depuesto el último emperador de occidente), lo sería desde fuera, puesto que fueron los enemigos externos los que aprovecharían esta debilidad y dieron buena cuenta de ella.

Por último, también nos queda hablar del elemento cultural, pues hay que destacar que el Imperio, se dividió formal y permanentemente en 2 mitades en el año 395 tras la muerte del emperador Teodosio. ¿Por qué esta división?¿no era el imperio uno?... pues bien, si lo era. El imperio siempre fue considerado uno e indivisible, cuyo corazón era a ciudad de Roma. sin embargo por todo lo que hemos visto anteriormente, y la inmensa cantidad de problemas a los que cualquier emperador tenía que enfrentarse, ya desde el siglo II se comenzó a hacer frecuente que un general o un co-emperador se hiciese cargo de las provincias de oriente y otro de las de occidente. Resultaba así más sencillo controlar al ejército e impedir que un usurpador basase su rebelión en la dejadez de un emperador lejano y ajeno a los problemas reales del pueblo. También aliviaba la carga de gobierno. Sin embargo la cosa fue siempre provisional, como una pura división administrativa temporal hasta que la situación tomase otro rumbo y todo volviese a ser como antes. Desgraciadamente no fue así. En cada mitad comenzaron a desarrollarse burocracias propias, cada una celosisima de su autoridad, y ciertas diferencias culturales; en la parte oriental, la cultura helénica y el griego tenían más presencia que el latín, y a su vez en Europa y la parte occidental, el elemento romano era el imperante.

Con la fundación de Constantinopla en el 330, la parte oriental ya tenía hasta su propia capital, y lo que empezó siendo algo temporal, devino permanente y oficial cuando el emperador Teodosio dividió el imperio en dos, dejando la parte occidental a su hijo Honorio y la oriental a su otro hijo Arcadio. A partir de entonces ya nada sería igual. Mientras occidente se veía sumido en un mar de invasiones germánicas y lo que quedaba del antiguo poder imperial se desvanecía en la nada, oriente, por su situación geográfica se vio mucho más favorecido y pudo resistir, hasta el punto de pervivir durante 1000 años! e incluso un siglo después de la desaparición de occidente fue capaz de recuperar la mayoría del territorios perdidos.



Sinceramente, fue Virgilio quien mejor expresó la idea de lo que fue Roma  en un verso inmortal : "Que otros esculpan un bronce que se ablande y respire, Saquen del mármol rostros vivos, Vuelen a más altura en su elocuencia, midan con el puntero los cielos y contemplen el orto de los astros, Pero tu misión es, acuérdate pueblo romano, regir las naciones con tu imperio, imponer al mundo tus saberes, otorgar la paz al vencido y arrollar a los soberbios que se te opongan ... "
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