Desde 1615 Japón vivía un periodo de paz y cierta centralización de un país por fin unificado gracias a caudillos militares o shogunes que asistidos por un consejo de cinco ancianos o "roju", los Daimio o señores feudales más poderosos y bajo la égida del sacrosanto emperador gobernaban un Estado muy rígido, inspirado en el modelo confuciano de castas de las cuales había 4: la más baja era la de los comerciantes, no obstante con el tiempo llegaron a hacerse poderosamente ya que acabaron por financiar a los daimios, después estaban los campesinos que a pesar de la miseria en que vivían se les reconocía que eran el sustento del resto de la sociedad, en siguiente lugar iban los samurai, y por último los grandes señores y el gobierno o bakufu.
Estaba prohibidísimo cambiar de estamento y el hijo de un campesino tenía que ser campesino, a su vez como todo gobierno despótico, el japonés trataba de reforzar la unidad del país convenciendo a su pueblo, y de paso a ellos mismos, que el exterior estaba lleno de enemigos que querían destruir la patria y como consecuencia nadie podía entrar o salir del país.
No obstante se abrieron algunos puertos para comerciar con China , Holanda y Corea. Al año 1853 llegamos en esta situación, empeorada por las horribles hambrunas , la corrupción y el debilitamiento de la casta samurai así como el hecho de que el colonialismo occidental amenazaba la soberanía de Japón y esto el bakufu lo sabía bien , ya que habían visto lo que le había ocurrido a China o a la India ocupada por los ingleses. Además el hecho de que los japoneses se negasen a comerciar con Rusia, Estados Unidos, Francia o Inglaterra e incluso la gente atacase a los barcos de los extranjeros que naufragaban, llevó ese año al presidente de EEUU Fillmore, a enviar 8 buques de guerra al mando del comodoro Perry al puerto de Uraga para obligar por la fuerza al bakufu a abrir sus puertos al comercio con Norteamérica.
Así pues en los siguientes 10 años tanto los que apoyaban al Shogun como los que apoyaban al emperador comenzaron a comprar armas masivamente tanto para defenderse de una hipotética invasión exterior como para hacerse con el poder en el interior , pues se vivía una agitación social sin precedentes ya que el pueblo por primera vez hizo eco en la política y hubo protestas y rebeliones, aparte de asesinatos en masa por parte de numerosas facciones populistas que solo se ponían de acuerdo en que el país estaba anticuado y llegaba la hora de un cambio que se anunciaba inminente y sangriento, cuyo epicentro de sería Kioto.


En principio el shogunato tenía una pequeña ventaja ya que contaba con una poderosa flota de buques occidentales, recientemente adquiridos y expertos militares franceses y prusianos, pero los dos ejércitos contaban ya con cañones y fusiles e incluso ametralladoras, que tan solo 10 años antes eran imposibles de ver en esas islas. Los tiempos de la espada habían terminado, si bien muchos samurais aun combatieron con ellas en esa guerra y las historias de heroísmo no fueron pocas.
La batalla principal se desarrolló en Toba-Fushimi, cerca de Osaka, las fuerzas estaban igualadas pero al final las tropas del emperador pusieron en fuga el centro enemigo e inexplicablemete, el Shogun en un acto de cobardía huyó hacia Edo (Tokio) en barco dejando el ejército a su suerte. El resto de la guerra fue un romántico y desesperado intento por parte los samurais de impedir el avance monárquico y lo que ello suponía es decir el fin de la era de los samurais y el comienzo de la modernidad para Japón, pues si bien los clanes del suroeste propugnaban el sonno joi, apenas llegaron al poder abrieron el país a los occidentales e iniciaron una trasformación cultural radical e imparable (por supuesto mataron a aquellos de los suyos que veian en esto lo que era una traición a los principios del movimiento como al asesino Kawakami Gensai o a las brigadas Shekiho-Tai).